Detienen a la directora de una residencia por estafar 57.000€ a un usuario y pedir un préstamo a su nombre

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Poco a poco, mediante transferencias desde las cuentas del anciano y durante diez meses, la directora realizaba transferencias hacia la cuenta de su propio hijo, el cual figuraba en la empresa como administrador. Jurídicamente hablando, podemos afirmar que la directora, como presunta autora, podría ser acusada por un delito de usurpación de identidad y por un delito de estafa.

¿Qué hacer si nos encontramos con una situación parecida en nuestro Centro?

En definitiva, desde Duran & Duran Abogados queremos hacer hincapié en la fragilidad de los más mayores en relación a la vulnerabilidad frente a “amantes de lo ajeno”. En este caso, además de las transferencias hechas durante más de dos meses, también  contrató un préstamo por valor de 12.000€.

Lo extrañísimo de este caso es el posible encubrimiento por parte del personal de la residencia, ya que cuando la familia de los usuarios fueron a visitarlos al centro, no los encontraron (pareja de ancianos) y el personal del Centro no supo darles explicaciones en un primer momento. Solo después de la denuncia presentada por la familia, los agentes de la Policía Nacional los encontraron en un piso propiedad de la directora y, eso sí, atendidos por personal de la misma residencia.

No es el único caso, por desgracia. También en el mes de marzo de este año, una trabajadora de una residencia de Valladolid, sustrajo de la cuenta bancaria de una anciana más de 200.000€, además de diversas joyas. La trabajadora estafó a la anciana ya que la acompañaba al banco y, mediante la tarjeta de crédito de la anciana, realizaba reintegros en los cajeros electrónicos. Además, también vendió las joyas en establecimientos de compra venta de oro.

Desde Duran & Duran Abogados pensamos que, así como hay una Ley que protege al menor con mayor o menor acierto, pensamos que la Ley 6/1999, de 7 de julio, de Atención y Protección a las Personas Mayores actualizada en Andalucía, abre el camino hacia la protección de las personas mayores ante el envejecimiento activo.

De todas formas, todavía queda mucho camino para poder llegar a una “Ley Integral de Derechos de las Personas Mayores” que les garantice una protección específica y que contemple distintos ámbitos, la salud, la vivienda, la protección jurídica, la cultura, el ocio y, como en este caso, la protección económica.

Pero, si ocurre algo parecido en nuestro Centro, ¿Cómo depurar responsabilidades?

Lo primero que te recomendamos desde Duran & Duran Abogados es que no permitas que los usuarios de tu Centro tengan objetos de valor en sus habitaciones, a no ser que dispongan de cajas de caudales o cajas fuertes como ocurre en los hoteles. El problema que nos vamos a encontrar (y que seguro que te encuentras casi a diario) es que la fragilidad de la memoria de los usuarios puede causar más de un susto. ¿Por qué?, pues porque casi siempre los usuarios piensan que les han “robado” aquel colgante en lugar de pensar que lo han dejado olvidado en el lavabo cuando se estaban aseando.

Lo segundo, por supuesto, es hacer un inventario de todos los elementos de valor que pueda depositar cada anciano en la caja fuerte de la Residencia (en el caso que haya una caja central que esté custodiada por director/administrador), firmando el documento, además del anciano, dos testigos.

Tercero, indicar en el RRI (Reglamento de Régimen Interno) que el Centro no se hace responsable de los objetos de valor que se puedan extraviar y hacer referencia a esa cláusula en el contrato de prestación de servicios par que, en caso de conflicto, queden claras las posturas del Centro y que, por supuesto, los usuarios y familiares de estos estaban de acuerdo con ello.

Cuarto, denunciar, por supuesto. Es muy importante que si desaparece un objeto de valor (sobre todo si es de oro), podamos interponer una denuncia en la comisaría más cercana, indicando las características del bien extraviado o sustraído. Con esta denuncia, se podrá comprobar si la descripción de dicho bien concuerda con alguna pieza que esté en algún comercio de compraventa de objetos de valor, tales como joyas, relojes, etc.

Otro aspecto a tener en cuenta: ¿Qué ocurre cuando lo que se echa en falta son gafas, dentaduras o audífonos? (citamos los audífonos porque una pareja de estos puede suponer el desembolso de más de 4.000€). Lo que te recomendamos encarecidamente es que reflejes mediante una cláusula, bien en el contrato, o bien en el RRI (y que el contrato haga referencia a ese punto del RRI) es que el Centro no se hace responsable de la pérdida o rotura de estos elementos tan susceptibles a romperse o de perderse. De esta manera, estarías protegiendo al Centro de posibles reclamaciones económicas en este sentido.

No te olvides, somos compañeros de sector.

Hector Durán Cruz

Consultor Operacional de Empresas Sanitarias y Sociales en Durán & Durán Abogados

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Hector Durán

Consultor Operacional ESS (Empresas Sanitarias y Sociales)
Duran & Duran Abogados
www.duranyduranabogados.com

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